Me siento feliz, tan extrañamente feliz que me aterra.
Tu me ves y te sientes feliz, aunque sin saber por qué y me preguntas.
No tengo tiempo para responderte con palabras concisas, sólo desbordo esta felicidad sin remitente, sin nombre, sin un por qué.
Te conformas con mi respuesta.
Si acaso preparo la cena, lustro mi calzado, lleno la bañera. Pongo nuestra estación favorita.
Me siento tan feliz que el corazón late fuerte y rápido, casi me revienta.
Sonrío a todos y a todas partes. El verde de las hojas es más verde que nunca y puedo ver a las aves en cámara lenta. Puedo ver el batir de sus alas, puedo sentir el trino de su canto. Corro por las calles aunque mis pasos son lentos, puedo sentir la calma de las entrañas de la ciudad.
Miro el rostro de acordeones sosteniendo indigentes. Les doy todas mis monedas. Soy feliz.
Me siento feliz. Me aterra.
Nos sentamos juntos, mi voz no cesa. Tu sólo miras y tu sonrisa es certera.
No dices nada, estás satisfecha. Sólo me observas.
Será pasajera esta felicidad incrédula.
Me tomas de la mano, miras mis ojos que esbozan la felicidad sincera.
Callamos. Duermo. Otro día.
-o-
Hoy no es buen día, pienso.
La brisa es un taladro, las aves son enemigas, los cielos son bastardos, siento.
El gris es una paleta de colores y de rostros. Las almas son actrices.
Las caras son monótonas, vacías como el universo. No hay un dios.
EL rostro me pesa una eternidad y los nervios no dejan de gritar.
Siento aguijones en el pecho o veo rostros que hablan sin cesar en el techo.
Alivio son mis uñas arañando mis venas, mis recuerdos, las paredes ¡los vientos!
He caminado desiertos sentado en el sofá. Cansado sin mover un sólo dedo.
Bebo ilusiones. Piso sin querer las teclas de mi piano que hace rato eran aire.
Bebo pasiones. Vivo de maldecir quien fui, de odiar quien soy, de anhelar quien nunca seré.
A poco te corro de mi lado. Tu te envuelves en las sábanas de nuestra cama.
Me vuelvo hacia la pared, hacia la nada.
La noche me espera como alambre de púas. Yo salto a ella y ella me abraza. Nos queremos.
No quiere que vuelva a la felicidad ciega, a la intensidad de los colores, a la mediocridad de las sonrisas cancerígenas.
Yo me voy con ella.
Textos libres, sin ataduras ni reglas. Sin prejuicios ni otro fin que el explorar las letras que busco y encuentro en mis pensamientos y sentimientos.
martes, 26 de agosto de 2014
martes, 19 de agosto de 2014
La improbabilidad en nosotros
I
Vacío desde mis huesos porosos casi me he vuelto invisiblecomo un haz de luz que atraviesa mis arterias,
hechas soledades, radiando ausencia.
Y este necio corazón dictando de madrugada un amor imposible,
tan insistente,
sin ti, sin un "nosotros" en boca de los dos.
Y entre nosotros todo y nada como la gravedad,
seguros de este abismo hecho por los dos
como los colores en la paleta de un pintor en la oscuridad.
Me aferro a mi balsa de papel navegando a tu suerte,
sorteando mis lágrimas o encallando en mi locura
que es lo mismo, como la voz del mar hecha amargura.
Aprenderé acaso a distraerme de tu risa sin defectos
y a vaciarme cansado de tanto intentar olvidarte.
Tendré que correr, caer sin red, dejar de soñarte.
II
tan sólo la mitad de una mirada perdida tan improbable
como la cuenta de las estrellas en todo el universo.
Nos vimos tan solo la mitad de un baile, de una charla, de lo necesario.
Apenas a la mitad del dolor o la felicidad que tiene el amor
común: en medio de un cielo plácido o del infierno lapidario.
FIN
Al final nos iremos por un camino partido por un vacío sin puente.y los dos sin saber qué hacer...
pensando en nuestras soledades al extremo de cada camino,
arrojando flores al tiempo vacío.
Habré de vivir con los arañazos de mis suspiros en forma de una eterna despedida.
Habré de vivir con este viento, tendré que vivir con el dolor de los días.
Viviré con la vida a girones, apretando mis manos, sujetando los cielos.
Tendré ser sordo ante la pregunta de por qué ya no te tengo, por qué nunca te tuve.
viernes, 1 de agosto de 2014
Porque no te vayas (llegando al aeropuerto).
Contexto: Se te va el amor de tu vida. Un día antes pelearon. Te fuiste de borracho y la magia del alcoholismo te hace hacer cosas como estas. La amas. #FunnyPoem. Amigos alcahuetes. No, neta, la amas. Pero ella tiene un empleo/oportunidad lejos...de ti....¡éntrenle pajones!
Porque no te vayas, porque no llegues al aeropuerto
¡prometo ir a buscarte!
aunque sea de noche, en otro planeta, en una pesadilla,
aunque me muera de miedo o si veo que entraste al convento.
Prometo empeñar mi suerte, mi libertad,
desafiar largas y afiladas garras,
empeñar hasta la vida, sortear mi razón
o plantarme ante la más cruda tempestad.
Te juro iré saltando charcas o cayendo en cloacas
sorteando nopaleras, despanzurrando dragones,
pintando bancas con tus iniciales, esquivando estacas.
¡Te juro que le he quitado alas a todos los aviones!
Prometo tomar el bus, comprar todos los boletos, ponerle motores nuevos.
olvidarme de pretextos, lavar los trastes, hacerte menos pucheros.
Porque no te vayas hasta aprendí a pronunciar ¡ma chérie!
y hasta siento que crecí...
diez centímetros...
Porque no te vayas le bajo a mi viejo estéreo, vendo mi bocho nuevo
o me compro un disfraz de ejecutivo, de rico, de guapo no puedo,
¿qué le hago? si sabes que estoy bien feo.
Pero nadie más te ama ni se muere por dentro
que yo por tus labios que me parecen tan perversos.
Eres tu, princesa, soy yo y mis promesas, pero sin mi ego.
Soy solo yo diciéndote que sin ti, simplemente no puedo.
Pero si aún así te vas, no me dejes ningún recuerdo
porque me pongo a tararear "¡oh! yo no sé que voy a hacer"
o se me chispa el cerebelo,
me cruje la vida
se me ablanda el cereal
me caigo en un agujero.
Me da por llorar, me da por sufrir
me da por sentir, me da por mentir.
Me quedo dormido en el sofá.
No voy a trabajar.
Odio al mundo.
Me pongo a rayarme los brazos
a comer impulsivamente
a escuchar mariachi.
Porque no te vayas te lleno de besos.
Vivo en una balsa maltrecha anclada en medio del océano.
Tu bailas como una estrella alrededor del universo.
(Te confundí con la estrella polar, o con una sirena).
Solo de noche puedo verte...tantito en sueños,
en pesadillas, más bien te hallo en insomnios;
más bien seguí tu canto, o tus caderas (para ser sincero).
Y yo sin nada que perder, pues ya te lo di todo, mientras me observas ajena con las otras gentes,
¡creyendo en tu rumbo de cometa!
Pequeña luz que ha de notarse en la noche oscura,muy prieta.
Por creerte deseada, ¡pues has de saber que a veces hasta la muerte se desea!
Por saberte observada, ¡tienes toda la razón! mis ojos no saben salir de ti, ni de mi alma inquieta.
Deliro en mi balsita. Salto al agua fría. Sigo la soga del ancla. Llevo plomo en un pastillero.
Entonces me rescatas, y me abandonas dejándome tus fotos y litros de tinta,
tan cruel pero perfecta, tan inhumana, bella, tan ajena. Vuelo a mi balsa, regreso a mi agujero.Recuerdo una vez cruzamos palabras que fueron como la lava espesa, ardiente, imparable,
pero no las pudiste guardar pues temiste a las heridas.
Recuerdo que toqué tu piel, que roce tu camino, que me aceptaste una copa.
Creo que me relajé en tu desnudez, quiero creer que acompañaste mi soledad
y hasta creo que arañaste mi espalda y que hasta que calentamos una cama.
Aunque viva con la obsesión de tus labios, aunque se haya perdido mi reflejo en el espejo.
Vivo intoxicado... ¡pero vivo!, vivo a merced de tus amaneceres, de creer que tengo tu cariño,
vivo de saberte como si viviera en el paraíso.
Vivo por los latidos de mis arterias, muero por el miedo a que desaparezcas. :(
martes, 15 de julio de 2014
Historias cotidianas. Sistema de Transporte Colectivo Metro.
He pensado en ser más constante en mi blog. Me surgió la idea de plasmar en unas cuantas líneas las historias cotidianas que vivo y que comparto con millones. Espero que alguien logre identificarse con estos relatos. !Espero que los disfruten y espero ser constante!
De repente te encuentras con la mirada de una persona, su aliento a unos 30 cm, y sobreviene la incomodidad. Lo peor, no podrás hacer nada por le menos hasta la estación más cercana en la que tal vez la masa circule de algún modo y las personajes se reacomoden. Estar tan cerca de muchos desconocidos a la vez es una sensación incómoda. El miedo a lo desconocido nos puede mantener nerviosos, cautelosos y al pendiente de los movimientos de las personas a nuestro alrededor, por muy buena pinta que tengan.
Me encuentro frente a un tipo con pinta de oficinista, de los que ahora llaman "godinez". Pasan de las 9 pm y sin embargo, el vagón está a su máxima capacidad. Parece que la presión que se ejerce sobre las paredes del tren acabará por reventarlo, como cuando llenas un globo con agua hasta que explota. Observo por unos segundos al tipo frente a mi, el tiempo necesario para que no note mi mirada y regrese ese tan incómodo cruce de miradas. Su rostro se ve cansado, los ojos rojos y el pelo apelmazado por un exceso de gel para el cabello le ha dejado rastros de partículas blancas en su negra cabellera. Pide permiso para bajar en la siguiente estación, justo cuando recién avanza el metro. Esta labor de anticipación es vital para evitar ser digerido nuevamente por la masa voraz que se arremolina en la siguiente estación. Una frenada intempestiva y el hormiguero se sacude. La gente entra y sale, ocupando los mínimos espacios disponibles. Una batalla encarnada por el derecho al respeto a la ley de la impenetrabilidad de los cuerpos, un reto a la física y a la dignidad humana. ¿Han visto los trailers que transportan ganado porcino o aves? Créanme, no hay mucha diferencia. Un olor fétido, cliente y húmedo se percibe, es un sauna. Otro tipo que viene pegado como calcomanía a una de las puertas lleva chamarra. A pesar de las gotas de sudor resbalando por su ancho cuello, le es imposible realizar alguna maniobra para librarse de su infierno. La cosa se complica: un vendedor intenta pasar entre la multitud, abriéndose paso con su voz quebrada, pastosa pero aún potente que resulta recalcitrante a mis oídos. La oferta parece inigualable, un ofertón a pesar de lo sospechoso que pueda parecer su producto. Uno que otro cae en el gancho publicitario que pregonaba ser una venta al "3x1". Uno de los compradores sonríe al recibir su producto, con la cara entera de satisfacción al creer que ha hecho una excelente compra. De pronto siento un disparo de aire en mi nuca. Una dama de mediana edad agita su mano tan bruscamente que produce una brisa oxigenadora, aún con el riesgo de propinarme un "sape" en mi cabeza. Sus gestos parecen de una aflicción tal que parece que en cualquier momento se va a desmayar. Mas resiste estoicamente hasta que llega el momento de bajar. Empuja a todas las personas, pues va contra corriente y muy probablemente se le ha hecho tarde para llegar al trabajo. Mi recorrido sigue, aún me faltan cinco estaciones y me parece que he visto a tanta gente que me parece sorprendente el hecho de cada cada individuo posee una vida, historias, sentimientos y que quizá nunca vuelva a ver a estas personas, y en el caso más sorprendente, quizá me reencuentre con aquella señorita que llama mi atención pues tiene un don especial: se maquilla pasando instrumentos cercanos a sus ojos: cucharas, pequeñas pinzas y brochitas con máscara para alargar las pestañas. Un pulso tan ajustado, tan predictivo que se detiene en cuanto el metro desacelera bruscamente. La línea sobre los ojos queda perfecta y la chica se baja en la estación. Ha logrado, una vez más, terminarse de maquillar justo en la antesala de su destino. Sus ojos vivaces y sus movimientos precisos le abren el paso, principalmente entre los usuarios masculinos. Casi llego a mi destino, lo sé porque la gente se arremolina sobre la puerta. Es una estación de trasferencia, la última antes de mi estación. Un letrero sobre las puertas enaltecen la "pasión" católica a través de una imagen de Javier "El chicharito" Hernández. No puedo evitar pensar que una imagen de Jesús o de la Virgen de Guadalupe fue sustituida por la de un futbolista. Esbozo una sonrisa y una jovencita me mira de reojo. Tal vez ella también es de esas personas que intenta captar los momentos tan peculiares en el metro del DF. Si es así, me gustaría saber qué pensó de mí.
Sistema de Transporte Colectivo Metro. 9 estaciones.
De repente te encuentras con la mirada de una persona, su aliento a unos 30 cm, y sobreviene la incomodidad. Lo peor, no podrás hacer nada por le menos hasta la estación más cercana en la que tal vez la masa circule de algún modo y las personajes se reacomoden. Estar tan cerca de muchos desconocidos a la vez es una sensación incómoda. El miedo a lo desconocido nos puede mantener nerviosos, cautelosos y al pendiente de los movimientos de las personas a nuestro alrededor, por muy buena pinta que tengan.
Me encuentro frente a un tipo con pinta de oficinista, de los que ahora llaman "godinez". Pasan de las 9 pm y sin embargo, el vagón está a su máxima capacidad. Parece que la presión que se ejerce sobre las paredes del tren acabará por reventarlo, como cuando llenas un globo con agua hasta que explota. Observo por unos segundos al tipo frente a mi, el tiempo necesario para que no note mi mirada y regrese ese tan incómodo cruce de miradas. Su rostro se ve cansado, los ojos rojos y el pelo apelmazado por un exceso de gel para el cabello le ha dejado rastros de partículas blancas en su negra cabellera. Pide permiso para bajar en la siguiente estación, justo cuando recién avanza el metro. Esta labor de anticipación es vital para evitar ser digerido nuevamente por la masa voraz que se arremolina en la siguiente estación. Una frenada intempestiva y el hormiguero se sacude. La gente entra y sale, ocupando los mínimos espacios disponibles. Una batalla encarnada por el derecho al respeto a la ley de la impenetrabilidad de los cuerpos, un reto a la física y a la dignidad humana. ¿Han visto los trailers que transportan ganado porcino o aves? Créanme, no hay mucha diferencia. Un olor fétido, cliente y húmedo se percibe, es un sauna. Otro tipo que viene pegado como calcomanía a una de las puertas lleva chamarra. A pesar de las gotas de sudor resbalando por su ancho cuello, le es imposible realizar alguna maniobra para librarse de su infierno. La cosa se complica: un vendedor intenta pasar entre la multitud, abriéndose paso con su voz quebrada, pastosa pero aún potente que resulta recalcitrante a mis oídos. La oferta parece inigualable, un ofertón a pesar de lo sospechoso que pueda parecer su producto. Uno que otro cae en el gancho publicitario que pregonaba ser una venta al "3x1". Uno de los compradores sonríe al recibir su producto, con la cara entera de satisfacción al creer que ha hecho una excelente compra. De pronto siento un disparo de aire en mi nuca. Una dama de mediana edad agita su mano tan bruscamente que produce una brisa oxigenadora, aún con el riesgo de propinarme un "sape" en mi cabeza. Sus gestos parecen de una aflicción tal que parece que en cualquier momento se va a desmayar. Mas resiste estoicamente hasta que llega el momento de bajar. Empuja a todas las personas, pues va contra corriente y muy probablemente se le ha hecho tarde para llegar al trabajo. Mi recorrido sigue, aún me faltan cinco estaciones y me parece que he visto a tanta gente que me parece sorprendente el hecho de cada cada individuo posee una vida, historias, sentimientos y que quizá nunca vuelva a ver a estas personas, y en el caso más sorprendente, quizá me reencuentre con aquella señorita que llama mi atención pues tiene un don especial: se maquilla pasando instrumentos cercanos a sus ojos: cucharas, pequeñas pinzas y brochitas con máscara para alargar las pestañas. Un pulso tan ajustado, tan predictivo que se detiene en cuanto el metro desacelera bruscamente. La línea sobre los ojos queda perfecta y la chica se baja en la estación. Ha logrado, una vez más, terminarse de maquillar justo en la antesala de su destino. Sus ojos vivaces y sus movimientos precisos le abren el paso, principalmente entre los usuarios masculinos. Casi llego a mi destino, lo sé porque la gente se arremolina sobre la puerta. Es una estación de trasferencia, la última antes de mi estación. Un letrero sobre las puertas enaltecen la "pasión" católica a través de una imagen de Javier "El chicharito" Hernández. No puedo evitar pensar que una imagen de Jesús o de la Virgen de Guadalupe fue sustituida por la de un futbolista. Esbozo una sonrisa y una jovencita me mira de reojo. Tal vez ella también es de esas personas que intenta captar los momentos tan peculiares en el metro del DF. Si es así, me gustaría saber qué pensó de mí.
viernes, 4 de julio de 2014
Carta a un jamás.
Tu que recorres el mundo con tu paso veloz, con tus largas alas.
Yo que descalzo tropiezo por mis ojos miopes y tristes.
Mis lágrimas no te corresponden, pero si llegan a tu cauce.
No quisiera de cualquier modo que leas mis letras, mis versos. No quiero que intuyas mis miradas.
Basta que cierres mis heridas y la voz de mi garganta, que calmes mis prisas, que me enredes la vida.
Basta con el roce del firmamento de tus piernas largas, con la primavera de tu espalda.
Aunque todo sean planes...porque todo marcha tan lento como los viajes de la oruga.
Yo que he robado el perfume de tus brazos, yo que he perdido no lo que nunca pedí,
acuérdate de mí, aunque entre los dos tengamos por razón que habremos de ser extraños en cercanía, personajes de un cuento de papel.
Seré quien te busque inútilmente en las mañanas, quien prepare un café para dos en una sola taza.
Aún así te dejo un lado de la almohada, un mensaje sin voz en el contestador.
Te dejo un calendario con muchos viajes por el mundo, un mate listo y una lista de canciones dedicadas.
No te preocupes por lo que dejas, que ya es mucho, pero no suficiente. Tendré que tener precaución en vista de tu lejanía. Tendré miedo por nuestros escasos segundos sin salida, que de algún modo, de alguna forma son inmensos pero resueltos...transparentes, diáfanos y lúcidos, pero hirientes.
Tendré que rehacer el calendario, reinventar los horarios y romper el instinto de ladrón de tus días. Comer sólo, bailar con la chispa que brota de tu risa.Quedarme solo.
Voy a guardar lo que te daría, lo que ya estoy por sentir. Voy a ser quien pierda, quien ya te perdió.
miércoles, 25 de junio de 2014
La naturaleza de tu cuerpo
La naturaleza de tu cuerpo
Lento, suspendido en el tiempo es tu cuerpo...
como la profusa selva inexplorada e incomprendida
tu cuerpo permanece como eterna reserva
de la longevidad de las flores,
de la calma de las aves,
de las nubes que empapan la vida.
Sutil y compacto, ocupando un espacio perfecto
debajo de la caótica belleza de las estrellas,
tu cuerpo es seguido por rutas de cometas,
eres, por cierto, constelación trazada a cada momento.
Libre me pareces como un colibrí afuera de mi ventana
batiendo las alas, suspendida entre olores,
inalcanzable precisión viviendo en una corazonada,
casi flotando recreas un paraíso con tus colores.
Lejano, no he encontrado otra solución:
rodear tus fronteras, contemplar desde lejos
los atardeceres con el sol libando tus labios,
cómplice de los cielos celosos de la luz de tus ojos.
Lento, suspendido en el tiempo es tu cuerpo...
como la profusa selva inexplorada e incomprendida
tu cuerpo permanece como eterna reserva
de la longevidad de las flores,
de la calma de las aves,
de las nubes que empapan la vida.
Sutil y compacto, ocupando un espacio perfecto
debajo de la caótica belleza de las estrellas,
tu cuerpo es seguido por rutas de cometas,
eres, por cierto, constelación trazada a cada momento.
Libre me pareces como un colibrí afuera de mi ventana
batiendo las alas, suspendida entre olores,
inalcanzable precisión viviendo en una corazonada,
casi flotando recreas un paraíso con tus colores.
Lejano, no he encontrado otra solución:
rodear tus fronteras, contemplar desde lejos
los atardeceres con el sol libando tus labios,
cómplice de los cielos celosos de la luz de tus ojos.
jueves, 20 de febrero de 2014
Despedida
Caminaron juntos tomados de las manos
por las calles lánguidas sin ninguna dirección,
callaron pues sus labios ya no les pertenecían,
ni el calor que guarecía en otra y en otro,
sólo sabían que les esperaba indiferencia y dolor.
Frágiles fueron los intentos, ahogadas las miradas
que apenas se encontraban expectantes y esquivas
y la incomodidad los alcanzó finalmente.
Ella dijo -no volverán a sanar nuestras heridas
sólo veremos evaporarse nuestros sueños
guarda si acaso este último recuerdo-.
Así se marcharon en direcciones opuestas
cargando las pocas ganas, convertidos en dolor
con tempestades sobre los ojos ausentes
y por si acaso apagaron las últimas brasas de su amor.
¿Cómo se pierde ante un simple beso dado al mismo tiempo,
en lugares distintos, con la persona equivocada?
¿cómo vencer las contradicciones del destino?
Cada cual abandona su ausencia, para convertirse en otros
con otras personas, en otros brazos, como por ósmosis,
con la convicción de entregarse a pesar de sus corazones rotos.
No dudan volver a abrir las cicatrices de su pecho
así como las palabras y el amor se les enredan
con otro nombre, con otras voces, en otro lecho.
"Juntos". Carlos Cuéllar, 2013.
Caminaron juntos tomados de las manos
por las calles lánguidas sin ninguna dirección,
callaron pues sus labios ya no les pertenecían,
ni el calor que guarecía en otra y en otro,
sólo sabían que les esperaba indiferencia y dolor.
Frágiles fueron los intentos, ahogadas las miradas
que apenas se encontraban expectantes y esquivas
y la incomodidad los alcanzó finalmente.
Ella dijo -no volverán a sanar nuestras heridas
sólo veremos evaporarse nuestros sueños
guarda si acaso este último recuerdo-.
Así se marcharon en direcciones opuestas
cargando las pocas ganas, convertidos en dolor
con tempestades sobre los ojos ausentes
y por si acaso apagaron las últimas brasas de su amor.
¿Cómo se pierde ante un simple beso dado al mismo tiempo,
en lugares distintos, con la persona equivocada?
¿cómo vencer las contradicciones del destino?
Cada cual abandona su ausencia, para convertirse en otros
con otras personas, en otros brazos, como por ósmosis,
con la convicción de entregarse a pesar de sus corazones rotos.
No dudan volver a abrir las cicatrices de su pecho
así como las palabras y el amor se les enredan
con otro nombre, con otras voces, en otro lecho.
"Juntos". Carlos Cuéllar, 2013.
viernes, 31 de enero de 2014
El difunto
No ha caído a tiros ni fue descuartizado,
es simplemente la historia de un caminante
que entre los anillos de saturno andaba
o los caminos del amor que son lo mismo.
Quieto como los árboles parece masacrado
el difunto,
ignorado bajo la sombras de una amante
que nunca le advirtió que acabaría defraudado.
Empolvada y escocida ha quedado su carne
que aún rejurgita por aquella brotes de amor
...parece pasado de moda yacer en este mundo
cuando uno se puede comprar una flor.
Se procuró su mejor estampa el difunto
inventando que recibiría lo más simple
y lo más difícil de su amada,
buscola entonces entre el tiempo hecho pifia
pues los segundos y las distancias
se vieron tan lejanos como galaxias.
Ahí va entonces el difunto con el rostro desencajado
arrastrando sus "te quiero"
y odiando a los que vivos aman y son amados:
anda, suspira y se muere de envidia.
Lo más raro es que el difunto aún está con vida.
Todos somos escritores
Todos somos escritores
(a lo mejor es la parte 1)
Todos somos escritores. La humanidad nunca había tenido como ahora, la oportunidad de escribir y sobre todo, de ser leída por muchas personas; ya sea que se trate de un simple mensaje de texto, un breve mensaje de 140 caracteres o un "post" en una página de las denominadas "redes sociales". Celebro la oportunidad de que la gente se pueda expresar a través de las palabras. Celebro la idea de que en estos momentos, millones de seres humanos en el planeta se encuentran comunicándose prácticamente de manera instantánea, incluso a miles y miles de kilómetros de distancia. Lo que antes significaba días o meses de espera, para recibir una carta, ahora basta con tener acceso a internet para disfrutar de los beneficios de la comunicación electrónica. Sin embargo, resulta interesante que al parecer, las palabras no nos satisfacen del todo. Para comunicarnos mejor, hemos inventado y generado símbolos que denotan nuestro estado de ánimo, personajes de caricatura, llamados emoticones, que expresen nuestra manera de sentir en un instante, en lugar de describir con cierto detalle y a través de las palabras nuestro sentir. Y de pronto, en un instante, el cerebro de la persona que está al otro lado de la pantalla percibe que la persona que le ha enviado una carita triste debe estar pasándola mal.
Hoy en día uno pasa horas y horas urgando en la red: datos, cifras, noticias, personas, compras, stalkeando o mejor dicho y para defender el idioma flirteando con otras personas, en fin, echándo una mirada al mundo. Las redes sociales nos despliegan en microsegundos los textos, breves o largos, de nuestros amigos. Por supuesto que esa valiosa oportunidad de transmitir un mensaje importante se puede convertir en una pifia o en un embarazoso asunto: faltas de ortografía, falta de coherencia, malas palabras, obsenidades, en fin; un atropello al lenguaje y un desperdicio de bits. Pero, vivimos en tiempos democráticos en los que todos tenemos la oportunidad de expresarnos y escribir. Si bien es cierto, que en algunos casos existe la censura, de alguna u otra forma todos tenemos la libertad de gritarle al mundo lo que sucede en nuestras agitadas mentes. Incluso, uno puede ocultarse en el anonimato y compartir lo que de otra forma nos avergonzaría si acaso tuviésemos que sostener nuestras ideas con una rúbrica. Como escritor, uno se desnuda ante el otro, y me refiero al sentido de las palabras que se derraman por nuestro cuerpo, por nuestra alma y que como fuerza centrípeta salen disparados por nuestra mente. Por si fuera poco, el que escribe puede ignorar que a través de su ignorancia los demás lo pueden verlo como lo que es, un ignorante. Sin embargo, eso no parece importarle a muchas personas. A mi, por ejemplo, me aterra escribir con errores de ortografía o escribir cualquier tarugada. A veces por supuesto, no me salvo de cometer errores. De cualquier forma, me parece maravilloso que uno puede darse cuenta de que es posible embellecer el ciber espacio a través de ideas bien claras. Cuando leo un texto diáfano y pulcro, que es la minoría, pienso que vale la pena urgar entre la imprenta moderna que Gutenberg jamás soñó y que vale la pena la pérdida de tiempo. Finalmente, la gran bosta de contenido pueril se va simplemente por la cañería. Salvo en algunos libros que se cuelan dentro de la literatura para la chusma. Anímese pues a leer un libro de Yordi Rosado e implementar lo que este brillante conductor tiene que compartir. Un filósofo de la mercadotecnia televisiva hecho un literaro de la noche a la mañana. Pero ese tema lo abordaré en textos posteriores. En fin que dejo aquí el teclado y vuelvo a los interminables clicks del ratón para seguir explorando el maravilloso Universo con texto, y mientras bebo el último sorbo de mi café pienso que todos somos escritores, pero no todos sabemos escribir.
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