Este es el primero de varios poemas de una trilogía que vislumbro sobre la eterna historia del amor. La primera parte puede tener varios títulos, pero se darán cuenta que pueden encajar otros tantos. Aún sin terminar, esta primera entrega me exige ser publicada, porque como el mismo amor, no entiende de tiempos, sino de necesidades.
En la búsqueda interminable del amor
nos aventuramos izando nuestras velas
surcando oceanos,venciendo las mareas
y en el horizonte imaginamos lo mejor.
En la búsqueda interminable del amor
asaltamos los campos de guerra minados
librando batallas terminamos cansados,
pero sin duda, lo volvemos a intentar.
En el transcurso de días y noches largas
preguntándole a la vida por aquella
nos volvemos locos cantando en las esquinas
la que nos parece la canción más bella.
Por amor corremos en las noches de lluvia
hacia el viejo teléfono de monedas,
atrapamos estrellas y robamos poemas,
subimos cimas de montañas sin fatiga.
Enamorados vemos los áridos desiertos
como floridos campos con las mariposas
y árboles plagados de colores y ciertos
repiques de embelesadoras campanas.
Con ilusión nos vemos en cuentos increíbles,
nos hacemos valientes, poderosos gigantes,
acampamos bajo el balcón de la mujer
amada y amamos mientras, felices.