lunes, 8 de junio de 2015




Cartas

Te escribo y sé que me escribes porque ahora no podemos decirnos lo que sentimos a la cara.
Aunque se borre el destinatario del sobre que sostengo en mis manos, pretendiendo que fueron gotas de la lluvia impertinente las que cayeron sobre él (o lágrimas inapropiadas, que son lo mismo) y que se agotaron los sellos postales en la oficina de correos…guardo la carta, la arrugo un poco pero no tomo el valor para arrojarla al cesto.

Me pregunto si pretendes ahogar las ansias del bolígrafo que se desliza, con furia, con dolor escondido, con rastros de amor. Me pregunto si lo lograrás.

Bien sabemos que nos hace bien esta brecha, tomar caminos distintos aunque ninguno de los dos haya dado siquiera un primer paso. Aguardamos expectantes el horizonte, aunque en el fondo guardamos la esperanza de que esos caminos retorcidos coinciden y no sólo al final, si no a tramos frecuentes.

Me detengo porque busco todas las palabras que pidan perdón. Me detengo porque no me sale eso de actuar. Estropeo cada escena en donde se supone debo caminar solo por las calles. Aún aprieto mi mano izquierda y cedo el paso a la nada, buscando rastros de tu olor.

De marcar los números en el teléfono ni hablar. No soportaríamos las voces, no cedería ante los gritos ahogados, entremezclados, o acaso un ligero susurro. “Te quiero” me parecería escuchar.
Sé que aún me amas y sabes que te amo, te diría. No puedo estar contigo, me dirías.

Quemamos las cartas y prendemos fuego a lo que fuimos. Pretendemos olvidar pero las cenizas se deslizan y vuelan, no como golondrinas ¿más como un fénix acaso?

Compartimos la lluvia de la noche, y todo se apaga. Deslizamos la mano sobre el vidrio húmedo, al mismo tiempo pero en ventanas distintas. Nos buscamos en la oscuridad, nos hallamos a pesar de la distancia.


La noche sigue y no perdona. Sólo espero despertar de una solo pieza. Espero que la carta que comencé tenga las palabras adecuadas aunque nunca la deposite. Espero que aún así acuses de recibido lo que esta noche siento por ti, que yo acabo de recibir tu beso de buenas noches.