viernes, 31 de enero de 2014

 El difunto


No ha caído a tiros ni fue descuartizado,
es simplemente la historia de un caminante
que entre los anillos de saturno andaba
o los caminos del amor que son lo mismo.

Quieto como los árboles parece masacrado
el difunto,
ignorado bajo la sombras de una amante 
que nunca le advirtió que acabaría defraudado.

Empolvada y escocida ha quedado su carne
que aún rejurgita por aquella brotes de amor
...parece pasado de moda yacer en este mundo
 cuando uno se puede comprar una flor.

Se procuró su mejor estampa el difunto
inventando que recibiría lo más simple
y lo más difícil de su amada,
buscola entonces entre el tiempo hecho pifia
pues los segundos y las distancias 
se vieron tan lejanos como galaxias.

Ahí va entonces el difunto con el rostro desencajado
arrastrando sus "te quiero"
y odiando a los que vivos aman y son amados:
anda, suspira y se muere de envidia.
 Lo más raro es que el difunto aún está con vida.


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