miércoles, 28 de diciembre de 2011

Recapitulaciones

A falta de imagen que describiese esta entrada, una foto de este quien escribe lo primero que se le viene en mente. Agradezco la comprensión y la tolerancia.
Contagiado por los sentimentalismos de fin de año (tal vez de los medios), me es inevitable hacer un recuento de lo que ha sucedido este año. Al revisar los documentos y al organizar los cajones de mis buroes me dí cuenta de la metafora muy ad hoc para estas fechas de agonia para este ya viejo 2011. De cierta manera, muchas de las cosas que me sucedieron este año se parecen a mis cajones: algunas cosas desorganizadas, otras no tanto, objetos que significan recuerdos valiosos y otros que representan mis gustos y aficiones y otras más que me recuerdan quien soy en realidad, por dentro y no por el disfraz que a veces significa nuestra apariencia (no somos lo que traemos puesto).
Me encontré con viejas cartas que me han escrito amigos y seres queridos, los cuales estoy cierto seguirán conmigo el año venidero.
Me sorprendí  que el contenido de esos cajones representara mi vida, como si s etratara de una pintura abstracta. Algunas objetos representan, creo yo, cuestiones sin resolver, deudas con la vida misma, con seres a los que les he hecho daño, desgraciadamente.
Conforme iba descubriendo cosas y más cosas, algunas de las cuales ni siquiera recordaba ya, me fueron asombrando, casi hasta asustarme y en otros casos me provocaron una sonrisa y un sentimiento de arropamiento de mis seres queridos. Al pasar de los minutos, logré ordenar un poco, me deshice de algunas cosas que ya no me servían y que sólo acupaban espacio, y  finalmente limpié el polvo acumulado. Espero que lo mismo suceda en mi vida.
Por si fuera poco, "La conquista de la felicidad", de Bertrand Russell aporta su granito de arena y acorde a los días, me brinda su conocimiento para afrontar este cambio de fecha. Si bien sólo se trata de un simbolismo, pues el tiempo no entiende de calendarios hechos por el hombre, la idea de que una etapa termina y una nueva comienza, sugiere la oportunidad para hacer cambios, para renacer, pues es la ley de la naturaleza la que dicta que todo tiene un inicio y todo un fin. Todo se transforma, como dice el músico Jorge Drexler.
Después de esto, sólo me queda acompañar el caminar de estos últimos moribundos días de diciembre y del año, y si tengo suerte, encontrar metáforas (quizá burdas) que me recuerden el valor de la vida. Siempre es bueno darse tiempo para recapitular, y más en estos días que invitan a la reflexión. Sea pues que todos tengamos reflexiones para bien...¡Feliz año nuevo 2012!

viernes, 16 de diciembre de 2011

Disolución

Boiled Beans. Salvador Dalí.


I
Algo dentro de mí quería salir de la prisión de mi delicada humanidad.
Lentamente me ahogaba entre la inmensidad de la soledad
y lo vasto de la angustia.
II
Sentí lo estorboso de mi cuerpo y desee poder quitarme la carne
como si fuese un traje de una sola pieza.
De pronto los ojos se rebelaron y fuego se hicieron
hasta quedar en brasas tenues, casi apagadas como mi ser.
Mis huesos entonces odiaron mi carne y ésta se desprendía lento,
cada músculo, cada tendón, cada ligamento aún asido a mí.
Un justo reclamo de disolución de materia y mis adentros.
Desgarradas mis entrañas por mis propias uñas
la sangre  se resistía a colarse por los grises de la noche,
muros imbatibles como el tiempo.


III
Sentí por fin la liviandad de mi espíritu, sentí la fuerza
que se agolpaba en el pecho.
Corrí sobre un campo verde hasta sentir el cansancio
que te obliga a detenerte, miré entonces a mi alrededor...
me vi por primera vez.