Textos libres, sin ataduras ni reglas. Sin prejuicios ni otro fin que el explorar las letras que busco y encuentro en mis pensamientos y sentimientos.
jueves, 30 de abril de 2009
Carta urgente con destino en el cielo
Quería comenzar este blog con una cita sobre la muerte, pero ha sido en vano mi búsqueda. La busqueda de palabras sabias me ha llevado a la conclusión de que en ocasiones como esta, pocas palabras pueden expresar el sentimiento de una pérdida irreparable. Sin embargo, quiero compartir este pesar con aquellas personas que se han convertido en mi familia. Estos días sin ti son de dolor y tristeza, y hasta en los huesos escalda el llanto del dolor, de la muerte.
A ella le debía más que líneas de agradecimiento, letras que expresaran mi profundo agradecimiento por el cariño, por su entereza.
A ella le debo mi mejor amigo, otro hermano menor, una familia y un ejemplo de vida.
A ella le debo el perfume del cariño de madre, las ganas de ser mejor, la intuición del equilibrio de vida.
Aunque ahora todo será distinto tras su ausencia, sin embargo; su recuerdo nos llena de esperanza. Tras su partida ha quedado trazado un camino de luz, y tras el, las personas que la queremos.
Finalmente la vida continúa, todos seguimos en nuestro propio camino, hasta reunirnos el día de nuestra muerte, hoy no nos queda más que la resignación, y el alivio del corazón que da el tiempo. Aunque se ha adelantado a nosotros, su familia, mi familia, no quedará sola, si no por el contrario, está acogida por tantas y tantas personas que los queremos, y sobre todo por su amor que se respira, que inunda, y que se disfraza con el aroma de las flores.
Esto no significa una despedida, por el contrario, significa que estaremos juntos, más juntos tal vez, porque en nuestros corazones, en nuestros pensamientos, en nuestro recuerdo y en nuestras oraciones vivirá por siempre.
Seguro estoy de que está ahora en los caminos del cielo, entre los ángeles, en reposo eterno...con todo mi cariño...hasta siempre.
Para mi hermano, mi mejor amigo.
miércoles, 22 de abril de 2009
La compañía de la soledad
-Buenas noches señora noche-
Antes que nada es cortés saludar a quien comparte el fermento y a quien escucha mis historias y mis ratos cuerdos.
Pero un momento,-¿ha venido acompañada señora noche?-.
De haberlo sabido hubieran sido dos botellas de vino y me hubiera calzado y vestido especialmente para esta ocasión.
-Hubiera lustrado la luz de su farola y hubiera encendido más estrellas señora noche!-.
-Pase usted señora soledad-.
Aunque pareciera que al ser dos y aun tres su presencia es inapropiada, su compañía roba la presencia y su silencio todo colma, bienvenida sea pues.
-¿Qué no me reconoce?, qué no me recuerda?, a estas alturas no es necesario fingir señora, esta charla tediosa no va a parar a ningún lado, y a ningún lado quiero ir a parar-.
-¡Si ya nos conocíamos!¡si ya me ha acompañado, hasta mis huellas escrutar!-.
-No se preocupe ni se sonroje, que ya en esta casa es bienvenida-.
Sabía que había de volver. Ella y yo ya nos entendíamos y hasta supo reconocer mis heridas ahora mismo. Aunque a veces le fue difícil, no olvido aquel día que sin más, con lujo de incredulidad metió la mano en mi tórax izquierdo. Soledad de poca fé. No ha sido gratis nuestro encuentro.
-Agradable ha sido su visita, esta charla sin respuestas, su afable tolerancia a mis tristezas, aunque disculpará usted la diuresis y mi vida marchita-.
-No quisiera correrla pero ya tiene que irse, se lo ruego, que nuestra amiga la noche se ha cansado ya hasta pálida se ha vuelto-.
-No se preocupe que me ha dejado numerosas sístoles marcadas con este encuentro-.
-No es necesario un adiós, pues en su nombre lleva su mala fama y la paradoja de quien la conoce, es usted, a veces, una buena compañía, una buena dama-.
martes, 21 de abril de 2009
Para ser quien soy
Para ser quien soy debo dejarme los años y correr por tus sueños.
Debo arrancarte todas las atenciones y volverme así como un niño,
como un niño jugando al arte de conseguir lo que quiere y quererte.
Para ser quien soy necesito verte y saberte, saber a lo que sabes y saber lo que eres,
confiarte mis penas, dejarte guardados mis llantos y colgarte el collar de mis lágrimas,
que enjugues así mis tristezas y dolores y sólo en tu pecho se vuelvan esperanzas.
Porque finalmente, cuando soy yo he dejado mi vida conmigo para ser en ti todo contigo,
y cuando puedo, trato de ser para ti el mejor de mi mismo, para ser quien soy.