Su voto
2012, año electoral. Los mexicanos mayores de 18 años (con credencial para votar vigente, claro) habremos de elegir al próximo presidente de México. Esta será la primera elección presidencial de Paco, a quien no le importa mucho, pues cree que todos son iguales y que las cosas no van a cambiar. Esta idea también es compartida por Guadalupe, ama de casa entrada en los cincuenta años. Mario, campesino de oficio, sólo conoce los colores de un partido y ha sido coaccionado para votar por un partido en particular. Desgraciadamente, Mario desconoce su derecho a elegir.
Lo que muchos desconocen, o aún no se han puesto a pensar, es que el próximo presidente de México habrá de tomar decisiones tan importantes como el precio de la canasta básica, cuánto tendrán que pagar por lo que compran y por el pasaje. El próximo presidente de México podría tirar a la basura la educación de los niños que ingresarán al sistema escolar en los próximos años, y de los que ya se encuentran en la travesía de la escuela. El próximo presidente de México podría determinar si alguno de mis amigos o mis hermanos tendrán trabajo o serán subempleados, o en el peor de los casos, desempleados. Por eso me interesa el tema del voto. Entiendo que no sólo consiste en un ejercicio en el que uno va a la casilla y marca con una "x" al partido o candidato de su elección. No, el voto es sólo parte del proceso de la construcción de una nación que aspira al progreso. En realidad siempre hemos estado dentro del proceso de construcción de la nación que queremos. A veces decidimos no hacer nada, pocos deciden que hay mucho por hacer y se hacen responsables por nuestro país, por nuestro presente y futuro.
Por eso el voto es tan importante, por eso vale la pena tomarse algún tiempo para investigar sobre las propuestas de los candidatos, quienes son, qué antecedentes tienen, qué van a hacer con nuestro futuro. Tome usted en cuenta que ponemos parte de nuestro futuro en sus manos.
Comparar, contrastar e informarse son las mejores herramientas que tiene un ciudadano para ejercer su voto con plena libertad y conciencia. Simplemente no encuentro razones válidas ni lógicas para votar por algún candidato en base a su apariencia física, su género o cualquier otra circunstancia subjetiva.
Después del voto, la labor ciudadana apenas comienza. Si su candidato ganó la elección, seguramente se sentirá satisfecho con ello, pero además, debe responsabilizarse por su voto. Es decir, debe exigirle a quien usted eligió, que cumpla sus promesas de campaña. No se deje engañar, no deje que le tomen el pelo.
Para quienes su candidato no gane, tienen la labor de vigilar el desempeño del nuevo presidente. Tienen la obligación de respetar la voluntad popular pero el mismo tiempo deben integrarse a una ciudadanía con responsabilidad compartida.
La sociedad es la que decide
Lo antes mencionado forma parte de una sociedad ideal, aunque me temo, que en estos momentos, en los albores de una nuevo milenio, en pleno siglo XXI, aún no hemos entendido la importancia de la salud del tejido social. Basta ver los noticiarios, platicar con los vecinos, entrar a algún blog o a una nota en la que se puedan dejar comentarios a las notas de los presidenciables. Notará que somos una sociedad dividida, agresiva, desconfiada y con inseguridades. Es más fácil encontrar insultos, descalificaciones, tonterías y juicios sin razón. Difícilmente encontrará debate serio, intercambio de ideas y de información. La ciudadanía exige que los candidatos expresen sus ideas, que sean honestos con el pueblo y que expresen claramente sus posiciones respecto a los temas actuales. Pero, ¿nosotros somos lo que esperamos de los candidatos? La gran mayoría no. Me viene a la mente la siguiente frase: " El pueblo tiene a los gobernantes que se merece".
Por otra parte ha sido muy discutida la idea del voto blanco o del voto nulo. Imaginemos que la gran mayoría de la gente que acudirá a votar anula su voto. En nuestro sistema electoral ganará quien tenga mayoría de los votos efectivos. Más vale votar por alguno. Más vale seguir con lupa el desempeño del próximo presidente y ser ciudadanos responsables. Un voto nulo no hará que cambien las cosas. Un voto responsable y razonado podría ser el comienzo de una nueva sociedad.
La suciedad del voto
Desgraciadamente, lo que debería ser un ejercicio de libertad, puede ensuciarse, contaminarse de lo peor de la política mexicana. El ejercicio democrático en el que se decidirá el futuro del país puede podrirse por las prácticas de aquellos que persiguen intereses personales en lugar del bien de la nación. Un hueso como coloquialmente se le llama a la conveniencia por obtener un beneficio personal, generalmente un trabajo es un a práctica común de algunos. En el papel, suena bien, pues trabajo es lo que falta en el país; sin embargo, uno entra a esa maquinaria nefasta que tanto daño le hace a la sociedad. El que vive del hueso, tendrá que enfrentar ante futuras elecciones su trabajo. Otras maneras de ensuciar el voto es la dádiva; o sea, cambiar el voto por algo de dinero. Quienes ofrecen el dinero, se aprovechan de la necesidad de un pueblo castigado por la economía. Quien acepta la "ayuda" se da cuenta lo rápido que se le desvanecen unas cuentas monedas, cuando ya está sufriendo nuevamente las políticas corruptas de quienes lo corrompieron. ¿Qué gobierno se puede esperar de quienes compran el puesto?
Quizá en México, estamos lejos de desperar como un pueblo harto de que unos cuantos controlen el poder y les sea indiferente el sufrimiento de la gente. Estos personajes sabes como adormecer el brazo del pueblo, el brazo que debería levantarse en contra de la opresión, en contra de los malos gobiernos. Mientras unos cuantos se dan cuenta de las intenciones del gobierno, de las estrategias sucias armadas en confabulación con los medios de comunicación, los cuales son una fuente de penetración masiva en los hogares, el gran grueso de la población se vuelve indiferente, desconfiado y ajeno a la política. El riesgo es caer en la apatía, cuando uno es apático es más susceptible a caer en las redes de los poderosos. Yo espero que algún día los mexicanos logremos entender nuestras diferencias. Espero y creo firmemente en el día en el que los mexicanos sumemos esfuerzos, conciliemos y vayamos hombro a hombro por el único camino hacia el bienestar y el progreso. Un camino en donde habremos de construir a un nuevo México, un México para todos.
Textos libres, sin ataduras ni reglas. Sin prejuicios ni otro fin que el explorar las letras que busco y encuentro en mis pensamientos y sentimientos.
domingo, 29 de abril de 2012
sábado, 28 de abril de 2012
viernes, 27 de abril de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
