sábado, 27 de abril de 2019


Lucretia y Cesare Borgia, política y...Arsénico





Usado por los más temidos asesinos envenenadores incluyendo a los Borgia, el Arsénico ha sido mezclado en bebidas y comida y ha pasado desapercibido en miles de casos. La víctima no percibe algún sabor que le haga sospechar que algún enemigo le esté sirviendo una rica sopa con Arsénico. El envenenamiento por Arsénico puede ser lento y sus síntomas pueden ser fácilmente confundidos ya que son comunes a muchas enfermedades: influenza, malestar estomacal, cólera, enfermedad cardiaca, aunque también se pueden presentar calambres acompañadas por sensación de hormigueo. Si no fuera por las sospechas de envenenamiento de los parientes, quienes a menudo solicitan una autopsia, muchos crímenes quedarían impunes.

El primer caso de muerte causada por envenenamiento se reportó en 1740 cuando una niña envenenó a su padre y tres hermanas al servirles un plato con peras secas las cuales hirvió junto con una roca con alto contenido de arsénico obtenida de una mina cercana. Según la leyenda, en el s. XV los Borgias habían experimentado con las formas más letales del Arsénico. El resultado fue la cantarella, la cual se dice que era tan poderosa y letal que la fórmula para su elaboración fue destruida posterior a la muerte de los jerarcas.(1)

A propósito de la noticia ampliamente difundida sobre los elevados niveles de Arsénico en las bebidas de la marca "Peñafiel"(2),  se sabe que el compuesto se mezcla especialmente bien con bebidas alcohólicas, las cuáles tienden a esconder la sensación de mareo y desvanecimiento. De acuerdo a la OMS "El arsénico inorgánico está naturalmente presente en altos niveles en las aguas subterráneas de diversos países, entre ellos la Argentina, Bangladesh, Chile, China, la India, México y los Estados Unidos de América. Las principales fuentes de exposición son: el agua destinada a consumo humano, los cultivos regados con agua contaminada y los alimentos preparados con agua contaminada". Cuando ocurre un envenenamiento agudo por Arsénico, las personas refieren malestar intenso, violento, y los cuerpos se tienen la apariencia de una deshidratación severa. Con frecuencia sus manos y pies se vuelven ligeramente azules debido a la falta de oxigenación en estos tejidos. Pero, si el envenenamiento se ha servido en múltiples porciones, la piel de la víctima se torna amarilla, presentando en algunas ocasiones "parches" o marcas parduzcas.

Seguramente, si usted lector acude a la tienda de la esquina, los productos "Peñafiel" seguirán exhibiéndose en los estantes. De acuerdo a la FDA, las bebidas gaseosas contienen casi el doble del límite permitido de Arsénico: 0,010 partes por millón (ppm). Pero para el consumidor sediento y fiestero que prepare una deliciosa bebida con probablemente altos niveles del metal pesado ¿qué significa? 
El consumo de Arsénico (o As para los que recuerdan sus clases de química en preescolar) se ha asociado al cáncer de piel,  neurotoxicidad, problemas del desarrollo, enfermedades cardiacas y diabetes (2). Al 27 de abril, fecha en la que escribo esto, en la página oficial de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) no existía un comunicado sobre el tema (3). En una búsqueda en el timeline del twitter oficial de esta dependencia (@COFERPIS) no encontré algún comunicado al respecto. Y si bien los medios han comunicado que la misma COFEPRIS y la PROFECO verificarán las plantas de Peñafiel, lo cierto es que los productos siguen vendiéndose. Esperemos que los informes salgan rápido y sean conducidos de manera transparente, pero ¿mientras tanto? Más preocupante aún, que la nota de CR (Consumer Reports) señale que se sabía desde hace años que la marca que comercializa las bebidas "Peñafiel" en los EEUU sabía de los altos niveles de Arsénico por años (Captura de pantalla en esta entrada en la parte superior y en (4)) y que además en 2013 en México el límite es de 0,025 ppm, más del doble que en la Unión Americana, y aún así el producto fue comercializado en el vecino del norte. ¿Acaso los mexicanos somos más tolerantes al Arsénico? Mientras tanto en México estamos a la espera de las conclusiones por parte de las autoridades quienes aparentemente no hacen un trabajo adecuado de supervisión de Riesgos Sanitarios. ¡Salud!


Referencias
1 Arsenic in Blum, D. The Poisoner´s handbook. Chapter four. (2010) Penguin Books. USA.
https://www.gob.mx/cofepris#1344
https://www.consumerreports.org/arsenic-in-food/fda-has-known-of-high-arsenic-levels-in-keurig-dr-pepper-penafiel-bottled-mineral-water/

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Árbol de la vida


       Las manos agrietadas y endurecidas por la arcilla trabajan con paciencia en el “árbol de la vida”. Adán y Eva comparten el centro de la pieza de barro mientras que decenas de figurillas de animales y flores los rodean en la representación del paraíso. Son instantes previos a la sentencia del creador por el pecado de la desobediencia, con el exilio, la muerte inevitable de todos los seres vivos sobre la Tierra. El rostro de Carmen Soteno no disimula el cansancio de tantos años de trabajo en el modesto taller de alfarería que por tres generaciones ha estado ubicado en la calle Galeana, al pie del cerro de los magueyes. En la pequeña habitación acondicionada como taller apenas si entra la luz de la luna que se cuela por una pequeña ventana que mira a la calle. De no ser por las velas encendidas, los ojos hundidos y cansados de Carmen Soteno no podrían indicarle dónde colocar los esmaltes a las decenas de piezas de la obra. En una esquina de la habitación, una catrina de barro negro de metro y medio de estatura parece contemplar los trazos de las manos huesudas de la mujer que, como pinceles de diferentes tamaños, también son usados para lograr lo que ninguna otra herramienta puede. La mujer y la catrina se miran fijamente por unos instantes, la primera duda si aquella figura cadavérica que tiene enfrente representa fielmente a la muerte. Aunque de huesos muy negros, su vestido es de la más fina hechura y ni qué decir de su elegante sombrero. Ya pasa de la media noche y la habitación no acumula el calor del horno que espera ansioso para recibir las artesanías de barro que habrán de venderse en la temporada. Sombras amorfas se posan sobre las paredes, pero la de la catrina parece ir de derecha a izquierda, parecería que hasta asiente con la cabeza como guiando el esmero de la artesana. La fatiga y el hambre obligan a Carmen Soteno a mirar de reojo una mesa vieja de madera acondicionada como altar a los muertos. El olor a pan, frutas cítricas y el mole negro que reboza en una enorme olla de barro, satura la habitación y aun así no se cuela por las fosas nasales de la mujer. Hace apenas unos años, el rostro redondo de mejillas de color semejante al barro no avisaba los primeros signos de la enfermedad que la tundiría en una cama apartada de su preciado taller. A pesar de los consejos de los galenos de mantener reposo absoluto, ella no descansaba de amasar arcilla con agua hasta darle bellas formas. El barro, la tierra y el calor del horno parecían ejercer una fuerza gravitatoria sobre la cada vez más descompuesta y frágil humanidad de la mujer.
Carmen Soteno está una vez más en medio del gélido taller. De pronto escucha pasos lentos sobre el piso de madera. Cada paso semeja el crujido de los huesos de un anciano. A la mujer se le agota el tiempo, su hija Delia se aproxima motivada por la curiosidad de ver a su gata Oliva parada afuera de la puerta del taller. Al acercarse, Delia hace una pausa como esperando que el animal se mueva y le permita entrar, pero el felino no cede terreno y mantiene sus ojos color aceituna fijos sobre la puerta de madera. Por la pequeña ventana se esbozan los trazos de las luces danzantes de las velas. Después de una pequeña pausa Delia duda, pero finalmente decide entrar al taller y apagarlas. A Carmen Soteno no le queda más que dejar el “árbol de la vida” sobre la mesa de trabajo. En el descanso eterno, también se tiene prisa. La mujer se dirige hacia el altar y posa su mirada en lo más alto, donde se encuentra una foto en blanco y negro. Aparece ella misma al lado de su esposo Melitón cargando a Juan, el hijo mayor y Delia siendo apenas un bebé, descansa sobre los brazos de su madre. Aspira profundamente y esta vez los olores del altar la inundan de nostalgia, pero también de amor que vence al olvido. Por el camino de hojas naranjas del Cempasúchil que se originan a los pies del altar, los pies de Carmen Soteno se deslizan hasta la puerta del taller la cual atraviesa hasta encontrarse de frente con Delia. El beso en su mejilla izquierda produce un escalofrío en Delia y una sensación que la hace palidecer y derramar una lágrima que se pierde en sus labios. La madre resignada continúa su camino por la alfombra de flores. Delia abre la puerta delicadamente como sospechando que alguien se encuentra dentro. Oliva se cuela de un salto acrobático al taller y comienza a olfatear por todos los rincones de la habitación. Delia se encuentra de pronto a mitad del taller junto al “árbol de la vida” en el que estaba trabajando unas horas antes. Observa detenidamente la figura de barro y nota trazos de pintura fresca. Las veladoras terminan por consumirse y la oscuridad en la habitación es casi total. Delia nota la ausencia de olor que minutos antes emanaba del altar e inundaba toda la casa de la familia García Soteno. No le queda más que salir del taller no sin antes persignarse frente al altar. Es el día de muertos en México y los que aún “no cruzan para el otro lado” saben que convivir con los difuntos es un privilegio que los antepasados tuvieron a bien negociar con el inframundo o Mictlán, como lo llamaban.  Caminando por la calle Galeana, Carmen Soteno se encuentra con Melitón García que venía de la casa de su hijo Juan. Se dan la mano y continúan su camino que aún es largo. Lo bueno es que los hijos no olvidaron poner un vaso con agua y otro con atole de maíz. La noche es cada vez más fría al pie del cerro de los magueyes.




sábado, 23 de abril de 2016

¿Para qué sirve la luna?

¿Para qué sirve la luna?
Si sirviera para algo, ya tendría humanos
Sirve para los poetas, pienso
Cuando llena transforma a hambrientos lobos.

Sirva acaso como modelo desnuda
a otros como guía
o para las tonterías de la astrología
De ella tomamos dosis en cucharada
que dura quince días,
a los estudiosos les da para la astronomía.

A muchos les tuerce el cuello
les genera tantas dudas
otros le hallan caras,
un amigo hasta le ofreció disculpas
por encontrarla menos atractiva que una mañana
en los brazos de su amada(*).

A los niños les sirve para posar su nave,
combatir extraterrestres
en cruentas guerras
pero ya de grandes la luna suele ser
testigo de insomnios insolentes.

¡Pero a mí me sirve para verte!
yo la utilizo para confiarle
que me muero por no tenerte.
A mí me sirve porque me aconseja
que te escriba, que te piense.
Ella suple tu blanco rostro,
esa luna recibe mis besos y no se queja
y qué más da, si con sus rayos te los entrega.

Si lees este tonto poema, sal a ver la luna llena.

* Sin saber a donde va. Ray Morteo.


lunes, 8 de junio de 2015




Cartas

Te escribo y sé que me escribes porque ahora no podemos decirnos lo que sentimos a la cara.
Aunque se borre el destinatario del sobre que sostengo en mis manos, pretendiendo que fueron gotas de la lluvia impertinente las que cayeron sobre él (o lágrimas inapropiadas, que son lo mismo) y que se agotaron los sellos postales en la oficina de correos…guardo la carta, la arrugo un poco pero no tomo el valor para arrojarla al cesto.

Me pregunto si pretendes ahogar las ansias del bolígrafo que se desliza, con furia, con dolor escondido, con rastros de amor. Me pregunto si lo lograrás.

Bien sabemos que nos hace bien esta brecha, tomar caminos distintos aunque ninguno de los dos haya dado siquiera un primer paso. Aguardamos expectantes el horizonte, aunque en el fondo guardamos la esperanza de que esos caminos retorcidos coinciden y no sólo al final, si no a tramos frecuentes.

Me detengo porque busco todas las palabras que pidan perdón. Me detengo porque no me sale eso de actuar. Estropeo cada escena en donde se supone debo caminar solo por las calles. Aún aprieto mi mano izquierda y cedo el paso a la nada, buscando rastros de tu olor.

De marcar los números en el teléfono ni hablar. No soportaríamos las voces, no cedería ante los gritos ahogados, entremezclados, o acaso un ligero susurro. “Te quiero” me parecería escuchar.
Sé que aún me amas y sabes que te amo, te diría. No puedo estar contigo, me dirías.

Quemamos las cartas y prendemos fuego a lo que fuimos. Pretendemos olvidar pero las cenizas se deslizan y vuelan, no como golondrinas ¿más como un fénix acaso?

Compartimos la lluvia de la noche, y todo se apaga. Deslizamos la mano sobre el vidrio húmedo, al mismo tiempo pero en ventanas distintas. Nos buscamos en la oscuridad, nos hallamos a pesar de la distancia.


La noche sigue y no perdona. Sólo espero despertar de una solo pieza. Espero que la carta que comencé tenga las palabras adecuadas aunque nunca la deposite. Espero que aún así acuses de recibido lo que esta noche siento por ti, que yo acabo de recibir tu beso de buenas noches.

martes, 26 de agosto de 2014

Bipolar

Me siento feliz, tan extrañamente feliz que me aterra.
Tu me ves y te sientes feliz, aunque sin saber por qué y me preguntas.
No tengo tiempo para responderte con palabras concisas, sólo desbordo esta felicidad sin remitente, sin nombre, sin un por qué.
Te conformas con mi respuesta.
Si acaso preparo la cena, lustro mi calzado, lleno la bañera. Pongo nuestra estación favorita.
Me siento tan feliz que el corazón late fuerte y rápido, casi me revienta.
Sonrío a todos y a todas partes. El verde de las hojas es más verde que nunca y puedo ver a las aves en cámara lenta. Puedo ver el batir de sus alas, puedo sentir el trino de su canto. Corro por las calles aunque mis pasos son lentos, puedo sentir la calma de las entrañas de la ciudad.
Miro el rostro de acordeones sosteniendo indigentes. Les doy todas mis monedas. Soy feliz.
Me siento feliz. Me aterra.
Nos sentamos juntos, mi voz no cesa. Tu sólo miras y tu sonrisa es certera.
No dices nada, estás satisfecha. Sólo me observas.
Será pasajera esta felicidad incrédula.
Me tomas de la mano, miras mis ojos que esbozan la felicidad sincera.
Callamos. Duermo. Otro día.

-o-

Hoy no es buen día, pienso.
La brisa es un taladro, las aves son enemigas, los cielos son bastardos, siento.
El gris es una paleta de colores y de rostros. Las almas son actrices.
Las caras son monótonas, vacías como el universo. No hay un dios.
EL rostro me pesa una eternidad y los nervios no dejan de gritar.
Siento aguijones en el pecho o veo rostros que hablan sin cesar en el techo.
Alivio son mis uñas arañando mis venas, mis recuerdos, las paredes ¡los vientos!
He caminado desiertos sentado en el sofá. Cansado sin mover un sólo dedo.
Bebo ilusiones. Piso sin querer las teclas de mi piano que hace rato eran aire.
Bebo pasiones. Vivo de maldecir quien fui, de odiar quien soy, de anhelar quien nunca seré.
A poco te corro de mi lado. Tu te envuelves en las sábanas de nuestra cama.
Me vuelvo hacia la pared, hacia la nada.
La noche me espera como alambre de púas. Yo salto a ella y ella me abraza. Nos queremos.
No quiere que vuelva a la felicidad ciega, a la intensidad de los colores, a la mediocridad de las sonrisas cancerígenas.
Yo me voy con ella.



martes, 19 de agosto de 2014

La improbabilidad en nosotros

I
Vacío desde mis huesos porosos casi me he vuelto invisible
como un haz de luz que atraviesa mis arterias,
hechas soledades, radiando ausencia.

Y este necio corazón dictando de madrugada un amor imposible,
tan insistente, 
sin ti, sin un "nosotros" en boca de los dos.

Y entre nosotros todo y nada como la gravedad, 
seguros de este abismo hecho por los dos
como los colores en la paleta de un pintor en la oscuridad.

Me aferro a mi balsa de papel navegando a tu suerte,
sorteando mis lágrimas o encallando en mi locura
que es lo mismo, como la voz del mar hecha amargura.

Aprenderé acaso a distraerme de tu risa sin defectos
y a vaciarme cansado de tanto intentar olvidarte.
Tendré que correr, caer sin red, dejar de soñarte.


II

Recuerdo pidiéndote que te quedarás tan sólo la mitad de un beso,
tan sólo la mitad de una mirada perdida tan improbable
como la cuenta de las estrellas en todo el universo.

Nos vimos tan solo la mitad de un baile, de una charla, de lo necesario.
Apenas a la mitad del dolor o la felicidad que tiene el amor
común: en medio de un cielo plácido o del infierno lapidario.


FIN
Al final nos iremos por un camino partido por un vacío sin puente.
y los dos sin saber qué hacer...
pensando en nuestras soledades al extremo de cada camino,
arrojando flores al tiempo vacío.

Habré de vivir con los arañazos de mis suspiros en forma de una eterna despedida.
Habré de vivir con este viento, tendré que vivir con el dolor de los días.
Viviré con la vida a girones, apretando mis manos, sujetando los cielos.
Tendré ser sordo ante la pregunta de por qué ya no te tengo, por qué nunca te tuve.









viernes, 1 de agosto de 2014

Porque no te vayas (llegando al aeropuerto).

Contexto: Se te va el amor de tu vida. Un día antes pelearon. Te fuiste de borracho y la magia del alcoholismo te hace hacer cosas como estas. La amas. #FunnyPoem. Amigos alcahuetes. No, neta, la amas. Pero ella tiene un empleo/oportunidad lejos...de ti....¡éntrenle pajones!

Porque no te vayas, porque no llegues al aeropuerto
¡prometo ir a buscarte!
aunque sea de noche, en otro planeta, en una pesadilla, 
aunque me muera de miedo o si veo que entraste al convento.

Prometo empeñar mi suerte, mi libertad, 
desafiar largas y afiladas garras,
empeñar hasta la vida, sortear mi razón
o plantarme ante la más cruda tempestad.

Te juro iré saltando charcas o cayendo en cloacas
sorteando nopaleras, despanzurrando dragones,
pintando bancas con tus iniciales, esquivando estacas.
¡Te juro que le he quitado alas a todos los aviones!

Prometo tomar el bus, comprar todos los boletos, ponerle motores nuevos.
olvidarme de pretextos, lavar los trastes, hacerte menos pucheros.

Porque no te vayas hasta aprendí a pronunciar ¡ma chérie!
y hasta siento que crecí...
diez centímetros...

Porque no te vayas le bajo a mi viejo estéreo, vendo mi bocho nuevo
o me compro un disfraz de ejecutivo, de rico, de guapo no puedo,
¿qué le hago? si sabes que estoy bien feo.

Pero nadie más te ama ni se muere por dentro
que yo por tus labios que me parecen tan perversos.
Eres tu, princesa, soy yo y mis promesas, pero sin mi ego.
Soy solo yo diciéndote que sin ti, simplemente no puedo.

Pero si aún así te vas, no me dejes ningún recuerdo
porque me pongo a tararear "¡oh! yo no sé que voy a hacer"
o se me chispa el cerebelo,
me cruje la vida
se me ablanda el cereal
me caigo en un agujero.
Me da por llorar, me da por sufrir
me da por sentir, me da por mentir.
Me quedo dormido en el sofá.
No voy a trabajar.
Odio al mundo.
Me pongo a rayarme los brazos
a comer impulsivamente
a escuchar mariachi.

Porque no te vayas te lleno de besos.