Callada e inmutable, perseverante señora
sin remordimientos ni presunción
me ha acogido tantos años, justo a esta hora.
Delicadamente, con sigilosa pasión
la soledad me toca y eso basta
para reconocer su áspera voz tajante
cual se reconoce eficiente y lista,
arrogante, severa y a veces infinita.
La miro a su rostro nublado y arquea las cejas
que pretenden consuelo, mas luego resuelvo
se trata de lo que llama un ajuste de cuentas.
Qué decir, pues de pecar no me absuelvo
incluso advierto que solo ya me siento.
Sus manos se posan en mis hombros caídos.
Mis manos aguantan mi alma envejecida,
roída, pesada, escocida, agrietada.
Mis ojos secos descansan pues desprotegidos
Se saben ante el embate da la nada,
De nadie. Solamente soledad.
Textos libres, sin ataduras ni reglas. Sin prejuicios ni otro fin que el explorar las letras que busco y encuentro en mis pensamientos y sentimientos.
domingo, 26 de febrero de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
Bitácora de viaje
No importa el destino, viajar siempre resulta una experiencia. Quizá algunas veces pueda ser desagradable o de lo más placentero. Seguramente habrá personas que lo disfruten más que nada, y por otra parte, personas que de sólo pensar en todo lo que implica realizar un viaje les produce malestar. Ya sea un viaje corto o largo, he aprendido a disfrutar y a optimizar cada momento de la aventura. Desde el momento en el que supone preparar la maleta de viaje: llevar lo necesario desde los objetos personales hasta la imprescindible cámara fotográfica y/o de video. Precisamente esto último me recuerda la película “Up in the air” que estelariza George Cloney. Resulta que hay una escena en la que el protagonista (Cloney) da consejos de viaje a la joven e inexperta compañera de trabajo. Por supuesto que el personaje de Cloney es quien vive más tiempo en hoteles y aeropuertos que en su propia casa. Viajar todo el tiempo le ha dado la experiencia necesaria para, por ejemplo, formarse en la fila de revisión de los aeropuertos detrás de la gente más eficiente en este proceso: los asiáticos. En cambio se debe evitar formarse detrás de los ancianos y familias con hijos. Lo sé de cierto. Por ejemplo, si viajo en autobús trato de sacar algunas ventajas, desde elegir el asiento adecuado en función del día (ya saben, por aquello del sol), nunca elegir los asientos finales, ya que además de estar junto al baño, se encuentran cerca del motor del autobús y finalmente, procuro ser se los últimos en guardar el equipaje en cajuela, ya que por lo tanto, será de los primeros en estar disponible al llegar al destino final. Si de viajar en avión se trata la recomendación es sencilla: menos es mejor.
Haciendo una analogía de la vida con el viajar, ¿no sucede que a veces cargamos en nuestra maleta de la vida cosas que nos serán útiles en todas partes? ¿No es cierto acaso que a veces cargamos con las cosas que no nos sirven y sólo nos producen una carga innecesaria? De igual manera, dejar atrás algo o a alguien puede resultar difícil, pero viajar implica enfrentarse a lo nuevo, a lo desconocido, a la aventura. No importa que el destino sea el mismo, siempre habrá algo nuevo. Es cuestión de abrir los sentidos y disfrutar de cada instante. Ya tenemos boleto y asiento de primera clase. El destino será donde queramos. Pensándolo bien, la vida es un gran viaje.
viernes, 10 de febrero de 2012
El mismo nombre
Poema inspirado en la canción "En sueños" (Luz de Vela, 2006), de mi gran amigo y hermano Ray Morteo
Flaca como el tallo de la flor que adorna al jardín extraordinario de Trenet.
Como el sol, como los colores y el viento
Apresurado y sin rumbo.
Como la calma o como el delicado canto
Del gorrión de primavera.
¿De dónde vienes tú?
Pareces demasiado buena para mí,
Y quiero que sepas que te veo a distancia,
Tan ajena, pero paciente y serena.
Quizá esperando por mi piel.
Arcoíris espléndido de una sola vez
¿Quién diría que ya te amaría?
Tan pronto, tan inesperadamente.
Sin la prisa de los segundos necios.
¿Qué besos habrás dado?
Pues veneno sean los de ahora.
Que los que me toquen
Sean miel y seda.
Me gustas como el blues,
Como yo pisoteado,
Como yo en el más enamorado,
Y que todo lo tuve alguna vez.
Dime que me verás con tus ojos
claros como el cielo,
Dime que me querrás
Con todas mis virtudes y defectos.
Algún día…algún día querida,
Vendrás a mis brazos de invierno
En pleno abril, convencida
De mi amor que se te entrega eterno.
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