Cartas
Te escribo y sé que me escribes porque ahora no podemos decirnos lo que sentimos a la cara.
Te escribo y sé que me escribes porque ahora no podemos decirnos lo que sentimos a la cara.
Aunque se borre el destinatario del sobre que sostengo en mis
manos, pretendiendo que fueron gotas de la lluvia impertinente las que cayeron
sobre él (o lágrimas inapropiadas, que son lo mismo) y que se agotaron los
sellos postales en la oficina de correos…guardo la carta, la arrugo un poco
pero no tomo el valor para arrojarla al cesto.
Me pregunto si pretendes ahogar las ansias del bolígrafo que
se desliza, con furia, con dolor escondido, con rastros de amor. Me pregunto si
lo lograrás.
Bien sabemos que nos hace bien esta brecha, tomar caminos
distintos aunque ninguno de los dos haya dado siquiera un primer paso. Aguardamos
expectantes el horizonte, aunque en el fondo guardamos la esperanza de que esos
caminos retorcidos coinciden y no sólo al final, si no a tramos frecuentes.
Me detengo porque busco todas las palabras que pidan perdón.
Me detengo porque no me sale eso de actuar. Estropeo cada escena en donde se
supone debo caminar solo por las calles. Aún aprieto mi mano izquierda y cedo
el paso a la nada, buscando rastros de tu olor.
De marcar los números en el teléfono ni hablar. No
soportaríamos las voces, no cedería ante los gritos ahogados, entremezclados, o
acaso un ligero susurro. “Te quiero” me parecería escuchar.
Sé que aún me amas y sabes que te amo, te diría. No puedo
estar contigo, me dirías.
Quemamos las cartas y prendemos fuego a lo que fuimos. Pretendemos
olvidar pero las cenizas se deslizan y vuelan, no como golondrinas ¿más como un
fénix acaso?
Compartimos la lluvia de la noche, y todo se apaga.
Deslizamos la mano sobre el vidrio húmedo, al mismo tiempo pero en ventanas
distintas. Nos buscamos en la oscuridad, nos hallamos a pesar de la distancia.
La noche sigue y no perdona. Sólo espero despertar de una
solo pieza. Espero que la carta que comencé tenga las palabras adecuadas aunque
nunca la deposite. Espero que aún así acuses de recibido lo que esta noche
siento por ti, que yo acabo de recibir tu beso de buenas noches.