miércoles, 28 de septiembre de 2011

La lección, por Luciérnaga errante.

Iba caminando de mañana, ya tarde para el trabajo,


apurado y distraído,


cuando de pronto me tropecé con un perro.






Estaba tirado, echado, casi muerto.


Se levantó y refunfuñó,


pues había interrumpido su profundo sueño.


Yo, pensando en el regaño que me esperaba por el retardo,


envidié completamente la situación del can,


el cual, después de nuestro encuentro,


cambió de sitio y se echó a roncar.






Deseé, entonces, intensamente,


cambiar de cuerpo y ser el perro,


preocupado, únicamente,


por encontrar el sitio donde mejor pega el Sol para dormitar.






Al día siguiente, desperté en un basurero,


tenía una trompa larga y algo me impedía ponerme de pie.


Era yo el perro que, con tantas ganas, el día anterior envidié.






Moví la cola, la perseguí ¡que placer sentí!


Di unos brincos, mordí unas pulgas y con la lengua toque mi nariz.


¡Cuánta libertad! ¡Qué alegría!


Sin jefe, ni suegra, ni vecinos que aguantar


¡Qué felicidad!.


Solos yo y mi cola, y el mundo entero a mis pies para recorrer a cuatro patas, así que comencé a andar.






Más tarde, en aquel día, noté algo que sonaba en mis entrañas,


La perra hambre de mi huésped anterior, no había sido del todo saciada.


Así que emprendí la búsqueda del gran filete que llenaría aquel hueco,


utilizando mi nuevo olfato y mi tierna cara de perro.






Caminé a la carnicería, visité algunos hogares y en todos fue lo mismo:


“¡Perro cochino! ¡Perro apestoso!”


Se me proporcionaron unos golpes por ser un ejemplar tan oloroso.






Entendí, entonces, la lección de aquel divino suceso,


“No te atrevas a desear la suerte del otro, pues para todos es parejo, la vida es perra y la calle más. Nadie se salva, y por el hueso todos tenemos ladrar.”


1 comentario:

  1. Tu poema me arrancó un par de sonrisas. También me dí cuenta de que un poema o texto puede transmitir tantos sentimientos buenos, además del amor claro, sobre todo en estos tiempos tan difíciles.

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Gracias por sus comentarios