Caminaban por las calles, amaban y vivían
Sangre se movía por sus venas y arterias
vivos como tú, como nosotros.
Amados, sufridos y esperados
la esperanza se desvaneció.
Hombres y mujeres, niñas y niños,
inocentes, ladrones incluso;
y hasta periodistas
la misma bala nos ultimó.
Es la carga del odio, la pólvora del odio
el hierro del odio, la granada del odio.
Es el olor hediondo del odio,
de la partidocracia podrida
No hay en estas palabras ni un lugar más
para la palabra violencia.
Atados de manos y de pies, más nunca la libertad
se ha visto entre sogas o cadenas,
es lo único que poseemos, lo único que tenemos,
y si es que estoy vivo para mañana
toma mi mano y lucha a mi lado.
No lloremos una lágrima más
pues a final de cuentas todos tenemos el mismo final,
valora y ríe, canta o haz el amor sincero y ama.
Hagamos nuestra propia lucha, más no una guerra,
Tomemos nuestras mejores armas:
amor y valor.
Mira a tu alrededor, toma tu tiempo
pues tal vez no te has dado cuenta
que sigues vivo y que luchar por el que está a tu lado es el primer código de amor.
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