Muchas son las personas que no acudirán a votar este primero de julio. Muchas son las que piensan que la política (o los políticos) representan lo peor del país, casi al nivel de los peores delincuentes, pues estos también tienen la capacidad de matar, de abandonar, de hacer sufrir a un pueblo históricamente mancillado. Tenemos un sistema “democrático” lleno de agujeros por donde se filtran las esperanzas de millones de ciudadanos. Algunos cuantos se han procurado una vida de lujos y riquezas a costa del pueblo. Para esos pocos, es mejor un pueblo apartidista y apolítico, que se encuentre entretenido el mayor tiempo posible en la televisión y lejos de los medios que se caracterizan por decir la verdad, por informar y por poner en la mesa los problemas del país.
Somos un país cuyos ciudadanos ejercen sus derechos civiles
al mínimo. Mientras no me pase nada grave me hago de la vista gorda. Mientras
yo no sea el afectado, a mi no me importa. Olvidamos rápidamente quienes nos
han quitado el pan de la boca, de quienes han coartado nuestros sueños y
esperanzas. Somos un país con escasa cultura política, sin ideales, y convencidos
de que a lo mejor que uno puede aspirar es ser de los de “arriba” o de perdida,
ser íntimos de uno de ellos para que nos avienten “el hueso”.
Nuestros políticos deambulan en su mundo dominado por intereses mezquinos. Muchos sin
ideales políticos, prefieren traicionarse a sí mismos antes que perder la
oportunidad de encajarle los dientes al erario público. Prefieren los lujos de
la alta burocracia a costa del pueblo que alguna vez confió en ellos para
representarlos.
Nuestro desconocimiento de la historia y la falta de
análisis, de reflexión nos han llevado a tomar malas decisiones, o en el peor
de los casos, de volvernos indiferentes. Sin embargo, hoy existen motivos para
permanecer en la lucha por un país digno. Han sido los estudiantes, y después
los han secundado ciudadanos de todos los estratos sociales hacia la lucha
pacífica. Una lucha cuya trinchera es internet y cualquier espacio para la
discusión. Una lucha cuya estrategia es la de buscar la verdad a través de la
información veraz y para todos. Hoy no son pocos los que nos demuestran que en
este país también hay buenos ciudadanos, decididos a enderezar el rumbo de
nuestro país.
Hoy quiero pedirte que pienses de qué lado te encuentras.
Sólo hay dos frentes: el de los que cada proceso electoral se valen de
artimañas, trampas, mentiras y se asesoran de “profesionales” que se encargan
de hacerlos parecer los buenos, y después, si gobiernan olvidan lo que prometen
y dejan ver su verdadero rostro; y está el frente de los que buscan un progreso
social basados en el bien común, en el trabajo hombro a hombro y como única
alternativa para el bienestar de la nación. Estamos a unos días de elegir el
rumbo del país. Despierta, decide y vota. Defiende tus ideas y tu voto, pero
por favor, ¡Nunca te rindas!
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