jueves, 21 de junio de 2012

Cuarto para las doce. Parte I

Los anti, los #yosoy132 y los apáticos


          Han pasado 24 horas desde que concluyó el primer debate entre tres de los cuatro candidatos presidenciales, mismo que fue promovido y organizado por la organización #yosoy132. Si bien este ejercicio democrático tuvo ciertos errores técnicos, debe resaltarse el esfuerzo de estos ciudadanos que pusieron su mejor empeño e intención en la realización del debate. Demostraba quedó la imparcialidad, pero también las ideas e interrogantes de los jóvenes quienes expusieron sus preguntas y las réplicas a los candidatos. Sin embargo, hay algunos que criticaron al movimiento #yosoy132, que intentaron (e intentan) dividirlo y que ven a esta organización como un peligro para sus intereses, pues de otra forma ¿qué peligro pueden representar jóvenes universitarios (en su mayoría), cuyas únicas armas son las ideas y los cuestionamientos ante el escenario nacional? ¿Quién puede rehuir a un encuentro con la juventud cuya única amenaza pudiera ser el despertar de conciencias y la responsabilidad de perseguir un México libre e informado?



 Lamentable  resultó, que quien se posiciona como “el puntero” para llegar a la silla presidencial, haya optado por declinar una invitación así. ¿Acaso no es el mismo EPN quien habla de democracia y de compromisos? ¿Este es su compromiso con los jóvenes, principalmente con aquellos que no necesariamente comparten su proyecto?Me pregunto qué pasará con los miles de jóvenes que no respaldamos su persona, su partido ni su proyecto. ¿Qué podemos esperar de un candidato que hoy le dio la espalda a un ejercicio democrático? Yo pensaría que, resulta más honesto y humilde, hacer frente a aquellos que no comparten nuestras ideas a través del diálogo y el intercambio de ideas. Si acaso es el puntero y el mejor candidato con las mejores propuestas, ¿por qué no exponerlas ante estudiantes? No creo que un grupo de porros, de malvivientes o de rufianes  rebeldes se hayan tomado la molestia de organizar un evento de tal magnitud, nada más y nada menos que para convocar a los candidatos presidenciales y brindar a la población mexicana la oportunidad de tomar una mejor decisión este primero de julio.



Hoy por la mañana, el coordinador de la campaña de EPN, mencionó que la ausencia de éste último al debate fue en “ejercicio de sus libertades políticas”. Que estúpida manera de ejercer la libertad su derecho a manifestarse y de exponer su proyecto: con silencio. Sin embargo, EPN apareció en la mañana del día del debate en un programa de radio, no precisamente de opinión o noticioso, si no con el conductor “Mariano Osorio” quien lejos de increparlo, se limitó a solapar y charlar con el candidato. Me recuerda la ocasión en la que el abanderado del partido tricolor acudió a una “entrevista” en el programa radiofónico que conduce Maxine Woodside. Escenarios cómodos, a mano, en condiciones controladas son las elegidas para el candidato producto del asesoramiento político y la construcción de imagen. Lejos de  defender sus ideas, prefirió ausentarse ante “tal amenaza” que presentaron jóvenes, la mayoría con estudios de posgrado, los cuales por cierto no tiene el candidato, pues demostrado está que incluso, y a pesar de ser egresado de instituciones particulares, se le complica el inglés, entre muchas otras cosas.


¿Qué nos espera a los jóvenes, y en general a los mexicanos con quien rehúye al diálogo y la concertación con quienes no le prefieren? ¿Tendremos un presidente para todos o para unos cuantos, por ejemplo para los jóvenes que se encargan de contrarrestar las tendencias negativas de su candidato en la red? Si bien es cierto que estamos a semana y media de la fecha marcada para acudir a las urnas, y que priva un ambiente de división social, ataques entre los candidatos y mucha incertidumbre en cuanto al proceso mismo, este no debe ser un pretexto para reflexionar el voto.
Te pido que votes pensando en la nación, y no sólo en tus propios intereses. Te pido que reflexiones tu voto y que por ningún motivo lo anules. Ya nos ha costado y nos sigue costando mucho la apatía de los ciudadanos. No des la espalda al llamado de una transformación, de un cambio verdadero.

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