viernes, 6 de agosto de 2010

Caminos inciertos

 Detalle fuente. Tlaxcala 2010. Carlos A Cuellar


Un día di la espalda al destino, a la luz cálida de tu mirada,
como era de esperarse la vida se dio cuenta
 y  me mandó la tristeza de no verte más sobre mi almohada
además de ahogarme lentamente la garganta.


Tratando de disipar mis temores se me vinieron encima
nubarrones que rodearon mi cama y mis recuerdos
los mismos que aún te añoran, deambulan y caminan
entre la orilla y el lodo de mis penas y tristes pantanos.


Aún despierto con el alma izada a media vela
como en señal de luto, muertos mis resquicios,
no más trinos, no más primaveras ni la estela
del perfume que me ha dejado tantos vicios
de ti, de nadie más.

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