No me hace falta respirar, no me apetece caminar,
si cada paso parece perderse en la arena,
si las veredas no van a donde sé te habría de encontrar
mientras tanto debajo de las piedras escondo mi vergüenza
esperando que nadie la encuentre,
ni que el viento frío sople a su voluntad
esparciendo estas reseñas de mi debilidad.
Acuso recibo del dolor de los días,
abandono quien fui, para reclamar a quien soy,
juzgo lo que heredé, lo que acabé y lo que dejé inconcluso,
vivo a medias, dudo lo que es vivir, vivo sin ti
desafinado hasta en las palabras más simples
despierto cuando se supone deba dormir
vestido de tristeza, son anchos mis pantalones,
con nauseas frente al espejo, victima de mí.
Enemigo de bellas mariposas que emigraron
borrador de historias y escritor de irrealidad.
Diste tanto y a costa de nada, fuiste almohada
canto de un ruiseñor, fuiste sol y calor, suerte y amor
todo junto puesto en una cajita de colores,
que yo un mal día enterré, por eso estamos de luto.
Devuelvo entonces el pedazo de nube que te robé,
el trozo de cielo que injustamente poseí,
los sabores dulces de los ratos juntos,
sabores que ahora saben mal, que saben a mi.
Carlos, ya te dije que me gusta tu poesia, no? Bueno, insisto...
ResponderEliminarX.