Decepcionar es mi verbo, como uno de mis talentos,
sembrar la duda,tiempo después cosechar amargura
y para mi la vida continua, al amparo de mis defectos
tan vacío, tan frío, mi pasado significa una atadura
que al final de la noche se hizo el consuelo de mis lágrimas,
y ojalá de las tuyas sean saberme tan pequeño ahora
que me ves con tus ojos bien abiertos, ahora que no me amas.
Casualidad es pensar en la duda del destino, pensar en pasado es:
volver a empezar, saber lo que pasaría, detestar quien soy, amar quien eres.
Porque la reseña de lo ocurrido es:
dolor que sentimos aún los dos
palabras que te gritaron lo que soy
arrastrar las cadenas de tanto dolor
lanzar la moneda al aire y que siempre cayera sol
gané tanto, perdí todo.
¿Cómo curar cuando nunca supe de remedios?
no sé la receta para zurcir, para orar, para aliviar,
al parecer sólo me queda quejarme de dios
pues me dejó pasar por la salina sensación de volar.
¡Lloré hasta quedarme dormida por tu culpa pendejo!
...cierto, lo acepto como acepto que a veces pienso...
las otras veces, pues, son la mayoría del tiempo.
Roto el viento, roto el futuro, roto el tiempo, roto todo
como vidrio que se estrella, como el dolor del silencio
ese que me hace sentir tan pequeño, tan vil, tan necio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por sus comentarios