Cómo me llueves en los ojos, tu tirana de aquel día, de la cálida noche,
cómo me dejaste el sueño carcomido por tu perfume y tus colores
después te busqué por aquellos rincones donde mejor me supiste
y por más que lo noto, que no salgo de este lío de ti y de tus piernas
sigo dejando besos a la foto que me dejaste,
como tu venganza, como maldición, como bendito el color de tu cabello.
Eso si, cuando te vuelva a ver juro no decirte lo que he estado pensando,
juro no decirte que sabes a mi taza de café, a la recopilación de todos los besos del mundo.
No, cuando te vea voy a dejarte mis llaves, para que seas mi intrusa de nuevo,
el imán de mis huellas, el grillo de mis sueños.
No diré muchas cosas, no porque no sepa ni tenga qué decirte,
sino porque me escociste los labios, los sellaste con la savia de tus besos
como la dulce picadura de la abeja a la que se le quita la miel.
Oye tu mujer,¡que te dejé un mensaje en el teléfono y otro con el viento!
si te despeinas será mi venganza, si se te levanta la falda será por mi gusto.
Como te siento, te odio, te quiero y te veo en mi cielo, mi cielo,
por eso te sembré una rosa en cada calle, ojalá te gusten, ojalá te espinen,
ojalá sea yo el que las deje en tu puerta...si me das tu dirección.
Si regresas mi flaca, me traes un litro de tinta y dos más de tu perfume,
otra foto con un mechón de tu cabello y una explicación de tu partida.
Si tu me encuentra mi flaca, verás que apenas puedo vivir,
que pronunciarte es lo mismo que morir un poco, que odiarte a veces.
Pero si jamás nos volveremos a encontrar en esta triste vida, mujer del otro día,
no seas más mi mujer, la mujer de mi vida.

Lírico y caótico, hasta su chingada madre... quien fuera pa aquella mujer, caray.
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