Aquella persona de rostro cansado, de andar desolado
aquella señora, que el tiempo dejo de ser su aliado
sabe por qué y para qué son las cosas
hasta sabe desairar a la muerte y como revivir a las rosas
Un día preparaba dulce de arroz, otro la comida para las fiesta
cada ingrediente, cada detalle, siempre nos consentía con su receta.
Un día le venían los achaques de vieja y sus canarios se inquietaban
al otro día, los años la perdonaban
y ella terminaba riendo...siempre.
No recuerdo el primer día que dije abuela, nunca tuvo otro nombre,
me regañaba por no comer, hasta cuando según yo, ya era todo un hombre
pero nunca seré más grande que ella, auque llegue a sus años,
ese día sabré y ella sabrá que con su vejez de abuela me evitó tantos daños.
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