| Cuetzalan del Progreso; Puebla, México. Fotografía propiedad del autor |
Las hojas, la sombra.
Las hojas que caen parecen convertirse en piedras
que no cesan de caer como las lágrimas
de los que sufren.
Pesadas, si, pero obedientes a la gravedad finalmente.
Pisoteadas tarde o temprano serán nada,
como el líquido de tus lágrimas, evaporado.
Mejor voltear a ver el verde fresco que saluda al sol.
Mejor conmoverse al verde que saluda al viento.
Luz fulgurante entre aquellas ramas que brazos parecen,
como los de los amantes que los ofrecen de par en par.
Firmes, siempre dispuestos a dejar caer las hojas secas
pero dispuestas a sostener a las verdes vivas.
Sabiduría al fin y al cabo, inevitable danza de la vida.
| Teotihuacán; Edo. de Mñexico, México. Fotografía propiedad del autor |
Sombra para el azotado por el látigo del sol,
como un abrazo fresco de quien ama sin preguntar
por quien ha llegado buscando refugio.
Mas ofrece entonces una canción en concierto
con la brisa, un leve sonido te envuelve las mejillas
como el beso de las madres, de las mujeres que aman.
Por fin te reconozco imponente, solemne y tranquila
sombra que se me deja al alcance.
Usted anuncia entonces la primavera con todo el alarde
de los colores que tiene en la paleta.
Usted entonces se me vuelve como el roble, como el encino,
anclada a tierra, protectora pero franca cuando se sabe amenazada.
Ya te siento entonces en un jardín que es todo lo que tengo.
| Oaxaca; Oaxaca, México. Fotografía propiedad del autor. |
Áhi nomás, quién te viera que escribes tan chingón amigui :)
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