miércoles, 20 de abril de 2011

México herido

¡Mexicanos al grito de guerra!




Y las balas nos han encontrado, desprotegidos, dormidos,
y con ello llegaron los gritos, la desesperación y la impotencia.

A Juan lo "levantaron" y aún no se sabe de él,
su familia aún tiene la esperanza de verlo vivo,
pero el resto de la gente sólo sabra que el murió
por los diarios. Ya no es Juan, ahora es la víctima
número 35737. ¡Estaba vivo!. Juan puede ser cualquiera.

Anden con precaución mis hijos queridos, mis mexicanos,
pues si su planta toca mis suelos más les vale agachar la cabeza
o cargar con el mejor de los amuletos de suerte,
porque arropada por la rabia y la maldad acecha la muerte,
y es "la calavera garbancera" de Guadalupe Posada,
si no la que entra a los hogares trayendo tristeza.
Es la muerte aferrada a las armas, a los barrios, a los jóvenes.
Es la muerte que nos la reconocido sin importar quiénes o qué seamos.
Mexicanos, no han entendido el significado del grito de guerra,
ahora tienen al enemigo en casa, al lado, en la presidencia.
Y si en cada hijo un saldado me dio, ¡maldigo a mis hijos asesinos!
Cuidado si van o vienen del campo, si manejan, si trabajan, si viven,
que las balas vienen bravas, que andan ciegas.
Prendan velas y marchen vestidos de blanco pero no será suficiente,
huir menos, correr no distrae a las armas, esconder la cabeza tampoco.
¡Sean valientes! tomen las armas de los sabios, eduquen a sus hijos
quieran a sus vecinos y sean buenos ciudadanos siempre.
No pierdan tiempo pues la vida que ya de por sí es corta
lo es más entre la tierra del nopal, del tequila y del mezcal.
Luchen por la vida, por el México que vale, por el México que nos ha costado
y que ahora parece derrotado, que es humillado.
!Crean en la libertad y sean libres!
Que su voz sea como el rugir de los cañones,
que la patria pertenezca a los valientes.
Apiadense de mi, su México herido que tanto les ha dado.

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